Astrología Horaria, una consulta con un final inesperado.

Astrología Horaria, una consulta con un final inesperado.

Esta es una historia verdadera de Astrología Horaria y Mentalismo, que me sucedió con un cliente y amigo.

Un día, a media mañana, llega a mi consultorio un cliente, dueño de una flota de camiones que transportaba explosivos, y me dice.

-Vine a ver si me podes ayudar con un problema que ya me habías dicho en la carta anual que me iba a pasar.

-Veamos de que se trata,

-Aquí te traje el casete para que veas lo que me dijiste.

Entre otras cosas le había dicho que iba a sufrir un robo importante, pero que al final no sería tan grave como parecía.

Y me explicó: uno de sus choferes que venía con carga de explosivos de Buenos Aires, paró en un semáforo y un tipo con una escopeta le apuntó y le dijo que se bajara. Se robó un camión Scania nuevo con equipo de comunicación completo y una carga de explosivos que estaba en desuso. Y me preguntó:

-¿Me puedes ayudar en algo?

-Con astrología horaria te puedo decir si vas a recuperar el camión y en cuanto tiempo.

-Eso me ayudaría mucho. Espero a ver que me dices.

Hice la carta horaria y salía claramente que encontraría el camión sin muchos problemas. Como solo había un arco de tres grados desde la Luna hasta un trígono del significador de la pregunta, le dije que sería en tres días, tres semanas o tres meses. Él me dijo:

-En tres días está todo bien, pero si es en tres semanas no encuentro ni las ruedas del camión, para colmo acabo de ponerle un equipo de radio que me costó 5 mil dólares. ¿Cómo puedo saber a dónde se lo llevaron, si de las afueras de Buenos Aires pueden haberlo llevado a cualquier parte del país?”

Un ejercicio de control mental

-¿Te animas a hacer un ejercicio de control mental?- le dije.

-Seguro, ¿qué hay que hacer?

Entonces le expliqué que íbamos a relajarnos y a mirar en un mapa de la República Argentina, para ver si encontrábamos donde estaba. Después de que estuvo de acuerdo, limpié el escritorio y puse el mapa extendido sobre el mismo. Guié una relajación, cerramos los ojos, recorrí el mapa con el ojo de la mente, apoyé la lapicera donde veía un punto negro. Abrimos los ojos y miramos. La lapicera marcaba un lugar en las afueras de Buenos Aires. Él me dijo:

-No creo que pueda ser. Tal vez esté en Córdoba o Santa Fe o La Pampa, pero no en Buenos Aires. No se lo van a llevar para atrás al camión.

-Es todo lo que puedo hacer. Lo demás corre por cuenta tuya – le dije.

Mi cliente se despidió y se fue.

Astrología Horária y la vuelta del guerrero.

Volvió como a los cinco días. Y me dijo:

-Encontré el camión, a los tres días como vos dijiste. A que no sabes dónde?

-No tengo idea.

-Cerca de donde vos me marcaste con la lapicera. Aquel día, cuando salí de acá, me tome un avión a Buenos Aires, alquilé una avioneta y me fui a dar vueltas por donde vos me habías marcado. ¡Y lo encontré! Estaba metido entre matorrales como a tres kilómetros adentro del campo, de otra forma nunca lo hubiera encontrado. Dije la policía que lo habían dejado hasta que ya no lo buscaran, y después volverían a desarmarlo. Hasta los explosivos estaban. Por eso te traje un regalito (era un lindo juego de mate y bombilla artesanales, seguramente de la zona donde encontró el camión, que me gustó mucho).

-El regalo tendría que ser para vos, que te hiciste el gasto, y te arriesgaste a alquilar una avioneta.

-No, Miguel Ángel, es una forma de decirte gracias. Aunque lo cuento y la única que me cree es mi hermana, porque te conoce.